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Así viví las noticias del coronavirus en Japón

Así viví las noticias del coronavirus en Japón

Aliza De León

Vivir en Japón fue una muy grande experiencia que viví recientemente: la cultura, la gente, la educación, la arquitectura, la religión, todo es totalmente diferente y por ende el sentimiento de estar alejada del mundo entero vivía en mi cabeza de manera constante.

Mi barrio en Tokyo era un barrio muy local, no había turistas a la vista, nada en inglés y la estación de metro era muy pequeña e irrelevante. Tomaba el metro durante 1 hora y 5 minutos para poder llegar a la escuela en Shibuya, donde pasaba la mayor parte de mi tiempo.

Después de clases todos corríamos al 365, el izakaya favorito, luego de unas cervezas, tragos, risas y comida, era hora de regresar ebria a casa tratando de no equivocarse de tren porque mi japonés se extendía a preguntar por mi estación pero no a entender la respuesta que me darían

El primer mes mi vida se empezó a asentar, mi rutina comenzó a establecerse y los tiempos que me tomaba llegar a los destinos se iban esclareciendo, en Tokyo siempre hay algo que hacer, no importa la hora, no importa el día.

Pero mi actividad favorita era cruzar la calle en Shibuya, caminar por uno de los cruces más saturados del mundo mientras escuchas miles de conversaciones, ves animes en las pantallas y gente chocando contra ti a todas horas. El cruce de Shibuya eran mis cinco minutos de tomar aire, ver gente caminando por cada rincón sin importar el clima ni la hora.

Semanas después, las noticias del nuevo coronavirus (covid-19) comenzaron a golpear las noticias locales, comenzamos a hablar de eso en el 365 mientras esperábamos la cuenta para irnos al karaoke, nadie le tomó mucha importancia.

Al siguiente día, la directora nos informó que teníamos que usar gel antibacterial cada que entráramos al salón, que nos laváramos las manos por 20 segundos, pero eso fue todo lo que nos dijeron.

Al salir a la calle, veía a mucha más gente de lo habitual con mascarillas, incluso niños pequeños. El pánico que se vivía o vive en Japón es muy somatizado, la gente está asustada pero no hace caos, la gente se desespera pero no agrede. Mi manera de ir viendo cómo subía el pánico era notar que las mascarillas en las tiendas como el Seven Eleven o FamilyMart, de pronto se estaban agotando, y en ningún Seven de Shibuya podías encontrar, pero la gente no hacía alboroto.

Foto de la autora.

Un día me encontré a mi Host Brother en la sala a las 7:40 de la mañana y me dijo que cancelaron las clases por todo el mes, extrañamente fue una noticia más ese día, nadie hizo más comentarios al respecto.

Tomé el metro, iba refunfuñando entre dientes porque era la hora pico, pero si no tomo ese tren no llegaba a la escuela, al subirme, en lugar de respirar de alivio me asusté, pues el metro iba prácticamente solo, el hecho de poder tomar asiento me dio un aire muy pesado.

En una de esas tardes de videollamada con mi pareja, me detuve en seco en medio de Shibuya, volteé a todos lados y mi pareja extrañada me preguntó si me encontraba bien, pero un pensamiento me golpeó tan fuerte que me hizo detenerme: “No hay gente”, contesté, “son las 12:00 a.m. y no hay gente en Shibuya”.

Foto de la autora.

Dije más para mi que para ella, el cruce de Shibuya estaba prácticamente solo, podías cruzar sin toparte con absolutamente nadie, y de pronto en mi cabeza pasó esa escena de Resident Evil donde están en ese mismo cruce y una chica de la nada se convierte en zombie. ¿Sería acaso esta la versión realista de la película? Un aire helado me recorrió la piel, algo muy fuerte estaba pasando y yo tan lejos de todo.

Antes de regresarme pensaba que las cosas estaban mal, pero cuando volé a Canadá mi sorpresa fue mucho mayor, aquí en Occidente se siente el pánico, se siente como la gente está ansiosa y con miedo, como la incertidumbre nos carcome a todos. Vi por allí unos títulos diciendo que había gente “atrapada” en Japón y desde este lado de México, les digo que lo mejor que les puede pasar en esta pandemia es estar en ese país.

Nada vence a Japón, su gobierno, que a comparación del nuestro, es un gobierno capaz con una población consciente por lo que la situación es mucho más llevadera. Mis amigos japoneses continúan subiendo historias donde todo está bien y siguen en la escuela, yo simplemente los veo con mi taza de café soluble en pijama a las 3 de la tarde porque mi gobierno sigue diciendo que tenemos muchos casos de “neumonía atípica”.

En fin, la pandemia se vive totalmente diferente del otro lado del mar.

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