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Brujas del mundo

Brujas del mundo

Sandra Seitamaa para FemFutura

¿Qué es la magia? ¿qué son las brujas? ¿quiénes somos las mujeres en la vida, en la historia? ¿cuántos secretos guardamos en nuestra memoria?

Hay momentos de la existencia en los que algo dentro de ti se quiebra irreversiblemente. Conoces la muerte, el dolor más intenso, la maldad genuina, y comienzas a estar expuesta, a vivir al rojo vivo, a tener miedo de enfrentar los días. 

A veces crees que todo está perdido, hasta que logras ver la otra cara de esa nueva realidad erigida. Existen lazos, pasiones, personas que nos muestran la tranquilidad y la profunda alegría, que nos muestran el lado de la magia que da sentido a la vida. Esos seres son mujeres, son una especie de brujas. 

En esta ciudad extraña e inmensa, existen mujeres que ven más allá de lo aparente, que flotan, que son amorosas en sus palabras y cosas, que regalan calma, gozo y valentía. En este agujero negro que a veces es la Ciudad de México, habitan seres que parecen eternas, sabias mujeres, con sangre de sirenas, salvadoras, brujas, hechiceras, científicas, creadoras, funambulistas y médicas. Es aquí donde vine a reconocerlas. Especialmente a una, a mi iniciadora. 

Me encontré con ella la primera vez en una estación de metro, fui a venderle una taza y un cuaderno. Nos reconocimos y sonreímos, nos abrazamos. Al cabo de media hora seguíamos recargadas sobre un anuncio que ignoramos, conversando sobre nuestras vidas, sobre la Historia y la escritura. Hablamos sobre lo que hacíamos y lo que nos causaba un dejar de hacer o estar temerosas. De inmediato nos ofrecimos ayuda, acompañamiento, una amistad tal vez. Yo poco sospechaba lo que pronto llegaría. 

No dejamos de hablar desde ese día, de alguna manera nos sentíamos deseosas de saber de la otra, de su ser en la vida, en su existencia, de estar presente también en sus carencias. Muy pronto quisimos estar cerca de la otra, intercambiando saberes y pareceres. Aquello de repensar y descifrar las historias se volvió un placer compartido, deseado, cuidado y nutrido desde entonces. 

Enfrentarte a una amistad tan fuerte, ser parte de ella, las primeras veces no es algo fácil, no en este mundo competitivo o superfluo; y es que nunca antes nos enseñaron cómo hacerlo. Nunca antes quizá lo hemos reflexionado, o vivido.

Claro, creces con hermanas y entonces descubres lazos de sangre, de historias, de convivencia, que son una experiencia erótica de las más poderosas, pero cuando las meditas sabes que se van dando con la vida, que esas relaciones son como entregadas, predestinadas. Sabes que hay algo que las conecta para siempre, que no hay más que hacer que vivir y enfrentar lo común, como familia porque el tiempo nos une. Amas a tu familia, principalmente a las mujeres porque nos sabemos una en muchos sentidos. Se tiene la confianza, se crea un vínculo originario.

Pero cuando se trata de alguien desconocida en la vida, la cosa cambia. Las preguntas que empiezas a hacerte te llevan a lugares que nunca antes exploraste, en la mente, en el alma y las sensaciones. Definitivamente es Eros presente, o la Diosa que hay detrás de esa figura. La gran bruja. 

Compartir una visión del mundo es algo profundo. Sentirte acompañada, poder hacerlo, en momentos de íntima reflexión, de experiencias metafísicas, intensas. Ese es el canto de la amistad femenina. Ese es el hechizo que ha conectado a las mujeres magas a lo largo de la historia y la memoria. Por eso las quemaban. Por eso nos callan. Eso es lo que yo empecé a saber y vivir con la presencia de la sempiterna amiga, hermana de consciencia. 

Me llevó poco tiempo reconocer este bello vínculo. Despegarle la parte romántica, y apostar por la alquimista. Un día estaba yo compartiendo con mi amiga inquietudes y análisis sobre las relaciones erótico-amorosas, mis relaciones, nuestras relaciones, las de las mujeres de nuestro entorno, la política sexual, la dialéctica del sexo.

Aunque aquello inició como monólogo de urgencia, afortunadamente terminó en un nutrido diálogo. Recuerdo que ella me respondió comprensivamente, desde la transparencia y la confianza. Desde la luz que arroja la confesión. La consciencia más crítica, la que se sabe intrínseca. Me mostró una perspectiva distinta y me convidó de su relajada visión, de su empatía, de su visión política y feminista. Yo sentí una calma que anhelaba por días, o quizá semanas. Me sentí escuchada, observada. Me sentí identificada. Desahogada. Sentí que muchas situaciones encajaban. 

La emoción fue tal en ese momento que empecé a agradecerle la intimidad, el ambiente seguro, la relación horizontal, la lucidez. Le dije que no me malinterpretara pero que era imposible no propiciar una meta-reflexión de aquella escena. Que de pronto nos observé dialogando de tal manera, aunque fuese a través de la virtualidad, que pude darme cuenta que nuestra relación tiene mucha fuerza. Que incluso tiene una gran incidencia en nuestra presencia política, y también cósmica. E iba a seguir disculpándome por el viaje, pero ella me pidió que la escuchara, me habló del “vínculo”.  

“¿El vínculo?”, le pregunté. Me quedé perpleja con la respuesta. Ella me contó de una sociedad secreta conformada por mujeres, donde se estudia, se sana, y donde se fortalece este lazo que se da entre las hermanas. Me regaló el saber de ese secreto, y me invitó a formar parte de esos aquelarres filosóficos. 

Este círculo al que ahora pertenezco, se trata un poco de que las integrantes vayamos encontrando a otras mujeres con las que maravillosa e intempestivamente se genere el vínculo, se genere amor, hermandad, discusión intelectual, sabiduría, etc. Y ya luego las invitamos a formar parte del grupo, para andar por el mundo extendiendo este lazo de comunión, de intuición, de saber, de consciencia, de inmenso cariño, de estar y ser. 

Es preciso señalar que, en la vida, tu vida principalmente, será trascendente quien te inicie en este descubrimiento, en este camino intenso y humano. 

¿Les ha pasado que apenas conocen a una mujer y sienten que una gran amistad las une, una gran complicidad?  

¡Bienvenida a las brujas del mundo!

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