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Reconocer y combatir la violencia contra las mujeres

Reconocer y combatir la violencia contra las mujeres

Día Mundial de la Violencia contra la Mujer Melodie Descoubes

Crónica Violeta – Experiencia de mujeres migrantes

Crónica Violeta es un espacio de diálogo sobre la migración de mujeres para abordar y abrir nuevos itinerarios, nuevas búsquedas y caminos que nos signifiquen ampliar conexiones en los procesos de cambio y de movilidad. La experiencia migratoria de mujeres también está marcada por recurrentes estereotipos, unos velados y otros bien identificados, que pocas veces son expuestos.

“HAY AMORES QUE MATAN”

Las hermanas Mirabal o Las Mariposas*, como se las conoce, fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960. Sus nombres se convirtieron en el símbolo de lucha contra la violencia en América Latina desde 1981 (1er. Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe). En el año 2000, las Naciones Unidas, en homenaje a estas mujeres designó precisamente esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Principalmente con el objetivo de impulsar actividades que lleven a tomar conciencia pública de la existencia de las diferentes formas de violencia, de la necesidad de sacudir los cimientos en los que se sostiene y eliminarla de la sociedad, de derribar la impunidad que protege al agresor y el tratamiento degradante a la víctima.

La violencia de género hace referencia a sus distintas formas y expresiones que producen cualquier daño físico, psicológico o emocional, que conducen a la agresión verbal, física, sexual e incluso hasta la muerte por ser mujer. Se ve la necesidad de insistir en nombrar las problemáticas que se encuentran alrededor de la violencia contra la mujer. De lo contrario, se invisibiliza, se ignora, se encubre, se normaliza, sosteniéndose un falso imaginario  –la  inexistencia de la violencia. Desgraciadamente está presente en diferentes espacios, de diferentes formas. Dar nombre a los problemas permite precisar los contextos y encontrar alternativas para atacar sus orígenes.  

Tipos de violencia que viven las mujeres

El mirar a la violencia desde sus dimensiones no es un ejercicio de simplemente  otorgar etiquetas, debería promover el cambio hacia la equidad, la justicia, el respeto.   Ten presente que cuando se quiere eliminar la violencia contra la mujer se busca transformar estos tipos de violencia:

  • Económica: el momento que se limita el acceso a recursos como la tenencia de propiedades o el uso de su dinero.
  • Laboral: al dificultar o limitar que ocupe puestos de responsabilidad, despidos o la no contratación por embarazo, desigualdad salarial.
  • Institucional: el momento que se dificulta, retrasa o impide el acceso a la vida pública y al ejercicio de derechos.
  • Psicológica: consiste en cualquier acción que se sienta que se degrada o se intenta ejercer cualquier tipo de control, que se puede manifestar en acoso, hostigamiento, intimidación, manipulación, aislamiento.
  • Física: es cualquier acción que provoca daño o sufrimiento que afecte la integridad física. 
  • Sexual: abarca cualquier forma de contacto sexual forzado, coaccionado. Además, se entiende como cualquier acción que amenaza o viola el derecho de una mujer a decidir sobre su sexualidad.
  • Simbólica: esta clase de violencia se transmite y reproduce en diversos estereotipos, mensajes, valores o signos que replican relaciones de desigualdad, las mismas que se justifican en la tradición y naturalizan cualquier rol de subordinación de las mujeres en la sociedad. 

Violencia hacia las mujeres durante la pandemia de Covid-19

Durante este año 2020 aumentó la preocupación al comparar las estadísticas mundiales sobre violencia contra la mujer, y no hace más que poner en evidencia una vez más que este problema nos afecta. En abril, la directora de ONU Mujeres denunciaba la otra pandemia, aquella que se mantiene en la sombra del subregistro; menos del 40 por ciento de mujeres que sufre violencia busca ayuda o la denuncia.  

En los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (de edades entre 15 y 49 años) en todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental.

(ONU Mujeres – 04.2020)

Alrededor de 90 países impusieron medidas de aislamiento para contener el contagio provocado por el Covid-19, para muchas mujeres el hogar no fue el mejor lugar para refugiarse. Las líneas de atención para pedir ayuda se desbordaron y los refugios se saturaron debido a la escalada de la violencia contra la mujer. La Organización Mundial de la Salud informó, durante el mes de mayo, que los servicios de emergencia en toda Europa registraron un aumento de hasta un 60 por ciento en las llamadas de mujeres víctimas de violencia doméstica durante el confinamiento.

Imagen: Rosa María Gil Diez

Violencia y discriminación

Con este telón de fondo dialogué con Rosa María Gil Diez, quien desde su experiencia personal y profesional como Educadora Social nos lleva a varias reflexiones sobre la violencia contra la mujer. 

La violencia se sustenta en la desigualdad, la solución es promover igualdad, empoderar a la mujer, eso lo sabemos. La cuestión es ¿cómo lo hacemos? Repregunta Rosa María. Ella reconoce que se ha dado un paso, se habla más sobre el tema; aunque la violencia se mantiene o adopta nuevas formas para ejercerla, aparece incluso en espacios donde no estamos preparados para visibilizarla y menos enfrentarla.

La generalización y el alcance de la violencia contra la mujer ponen de manifiesto la persistencia de la discriminación con la que seguimos tropezando.

En algunos países se observan avances en el desarrollo y aprobación de leyes que garanticen derechos a las mujeres, pero estos no siempre se aplican o las sanciones son mínimas comparadas con el grado de agresión y queda el mensaje implícito  – la impunidad como puerta de salida del agresor. También es lamentable saber de países que no cuentan con normas que sancionen los delitos vinculados a la violencia, y que al contrario esta es naturalizada.

En muchos países la ley no está de parte de las mujeres; uno de cada cuatro países no tiene leyes que protejan específicamente a las mujeres contra la violencia doméstica.

(ONU Mujeres)

Una propuesta de Rosa María es enfrentar la violencia con educación que tenga un enfoque sistémico, global e integrador donde la familia y el sistema educativo serían pilares. La familia aporta con las pautas básicas para comprender el mundo y actuar en él; desde el sistema de creencias, las habilidades para vivir, los valores son atravesados por la familia. La institución familiar ha tenido transformaciones importantes, en muy corto tiempo, de un solo modelo familiar hemos pasado a múltiples formas de familia, sin embargo es común encontrar familias que amparan a fuerza de tradición la verticalidad y el autoritarismo, así como, calificar de valores a roles estereotipados o la resolución violenta de conflictos.  

Imagen: Saida Navarro

La violencia contra la mujer es la manifestación más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres que existe en nuestra sociedad.

El sistema educativo se presenta más democrático y con apertura al diálogo, pero en opinión de Rosa María, el profesorado se ve desbordado al no tener referentes a los que anclarse, o sufren por la falta de herramientas adecuadas que les permita conducirse en las nuevas realidades y exigencias que se les presenta. Esto también se puso a prueba durante la pandemia, fue evidente el debilitado nivel de respuesta por parte del sistema escolar para asumir los retos de una escuela online, el escaso acceso a internet, el limitado conocimiento del espacio digital o el reacomodo de materiales educativos al mundo digital. Pocos educadores estuvieron a la altura de la nueva demanda educativa. Nos enfrentamos a nuevas relaciones, muchos más espacios de interacción y actores que están participando y movilizando aprendizajes.

Tenemos estructuras que no contienen a personas, pero sí educan de cierta forma, como es la televisión, los videos juegos, internet, etc. Y luego para rizar más el rizo tenemos todo un conjunto de valores que refuerzan y enaltecen el uso de la violencia.

La violencia contra la mujer está presente en todos los países, no hace distinción de edad, creencia religiosa, nivel económico, social o educativo. Es un problema complejo que echa sus raíces en diferentes causas que se relacionan entre sí. Con mucha frecuencia se observa que la violencia está muy arraigada en las relaciones de pareja y el confinamiento lo confirmó.

Casi un tercio (30%) de todas las mujeres que han tenido una relación ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. El 38% de los feminicidios que se cometen en el mundo son perpetrados por la pareja.

(OMS, 2017)

¿Cómo identificar signos de violencia y potenciales agresores?

Rosa María ofrece algunas pautas para identificar la violencia y a un potencial agresor. Es posible activar de alguna manera el sistema de alerta y precaución que permita alejarnos a tiempo de una relación o situación violenta. El círculo de violencia es progresivo, una vez dentro del él es complicado salir, porque tiene muchos componentes que inmovilizan o impiden darse cuenta de la realidad que se vive. 

  • El control: sería una de las más alarmantes, acuciantes y determinantes. Enfrentar el control exhaustivo y la interrogación persistente de ¿Qué haces cuando no estás con él? Se disfraza en principio de preocupación y poco a poco va escalando.

Imagen: Saida Navarro

Tenemos que entender que en las relaciones personales y de pareja se han de desaprender los patrones y registros antiguos que los tenemos vigentes. La sociedad nos vende un amor emocionalmente dependiente e impregnado de toxicidad (amor romántico).

  • El lenguaje: lamentablemente tenemos internalizadas muchas frases hechas, canciones, historias de amores tortuosos, angustiantes “romantizados” –donde no existes, no eres sin el “otro”. Estamos lejos aún de ofrecer y concebir relaciones de respeto e igualdad y sobre todo libertad.

Si te amenaza con dejarte o te maltrata verbalmente, tú consideras que debes esforzarte y que quizás hiciste o dijiste algo que sacó a relucir su agresividad.

  • Los celos y posesión: estos van unidos a la inseguridad emocional e inmadurez.  La confianza plena en el otro no deja margen para el control, los celos y los interrogatorios. El sentimiento de posesión reclama cierta  “exclusividad” a la que traslada su deseo de poseer, cosificar a la persona a la que considera que puede usar, desechar, manipular, manejar.
  • El aislamiento: otro punto de alerta es cuando sistemáticamente te aleja(s) de amigas, amigas o  familiares que con frecuencia son críticos a la relación.  Lentamente se reducen o son insuficientes las redes de apoyo. Sin amistades con quien compartir, sin actividades, aficiones o espacios externos a la relación el cerco se va estrechando. El sentimiento de soledad y tristeza se instala.
  • El miedo y humillación: con regularidad se manifiesta en el espacio privado de manera exacerbada y en lo público de manera sutil.  

No basta con conocer estas pautas para alejarse de una potencial relación tóxica que pueda derivar en violencia. El amor a una misma, la autoestima fortalecida parecen ser también una poderosa clave.  Rosa María explica que tanto el agresor como la víctima tienden a presentar bajos niveles de autoestima. Las inseguridades del agresor son trasladadas a la pareja, mientras la falta de amor propio de la víctima le lleva aceptar la relación en esos términos. Es común mirar casos donde la víctima frente a la necesidad de sentirse amada y ser parte de “algo” es más importante que cualquier agresión, las que pueden pasar desapercibidas o se las permite. Además, el agresor continuamente reduce la identidad de su “exclusivo objeto”.

Este es un camino difícil de desandar, deja daños muy profundos y se tarda mucho para reconstruirse. Es mejor no entrar ahí. La vida es corta y el dolor no es el único camino para la sanación.  

El trabajo de potenciar la autoestima, es eso, un aprendizaje, un trabajo diario que se inicia en el respeto a una misma, en creer y confiar en las propias capacidades, en reconocer mi valía.  

El amor nace en mí. No está bien idealizar a los demás y menospreciarnos a nosotras.

Imagen: Saida Navarro

Es importante comprender que muchas creencias y valores han sido asimiladas desde la cultura, desde el sistema familiar, escolar y que en la misma medida pueden ser transformadas para dar pasos hacia el camino del respeto. Avanzar hacia allá implica un compromiso profundo que empieza en una misma, como individuo y que se puede empezar ya. Por supuesto es impostergable que se expandan y asuma con responsabilidad en todos los espacios de la sociedad.

No podemos seguir mirando para otro lado, llamemos a la violencia por los nombres que tiene, reconozcamos en lo público y en lo privado las formas que adopta. Los bajos índices de denuncia se dan por la escasa respuesta y poca confianza que ofrecen las instituciones y mecanismos oficiales como la policía o el aparato judicial, estos están llamados a garantizar procesos que eviten la impunidad, es claro que ahí existe un enorme vacío y requiere de medidas integrales urgentes. La situación de vulnerabilidad de la mujer frente a la violencia debería ser parte de las agendas de los gobiernos para la prevención y una gestión adecuada, poniendo en el centro la atención a las víctimas.

*Las hermanas Mirabal fueron activistas políticas que se oponían a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.

Ver Comentario (1)
  • La violencia contra la mujer es un tema que hoy es muy tomado en cuenta, pero creo conveniente que las autoridades de justicia, de gobierno renueven y promulguen nuevas leyes más duras que permitan frenar fenómeno que ya lleva muchas víctimas

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