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Teatro en casa: “Overflow”, de Travis Alabanza

Teatro en casa: “Overflow”, de Travis Alabanza

Diana M.
Overflow Travis Alabanza Sharron Wallace photos

¿Eres de las personas que van al baño antes de tener ganas, o de las que van sólo cuando ya es necesario? Suena trivial, pero la respuesta refleja el nivel de control que puedes tener sobre tu entorno. Eso nos dice Rosie, protagonista de Overflow. Tiene una sonrisa tranquila, el cabello suelto y un vestido negro corto. Está hablando al público invisible del Bush Theatre, foro londinense desde donde se transmite su relato (#cuarentena), rodeada del ambiente kitsch que podríamos encontrar en un club nocturno. Un espacio circular con un muro de azulejo al fondo; un WC, lavabo, espejo y estatuas griegas de colores vívidos. Mientras habla, es interrumpida por golpes en la puerta. Alguien quiere ─exige─ que salga del baño. 

Overflow es un monólogo que explora la transfobia a través de metáforas, amistades y experiencias que Rosie, interpretada por Reece Lyons, construye a lo largo de su vida en baños… el de bares, el de la casa en la que creció y el de una escuela católica. Escrita por Travis Alabanza ─una de las voces trans más destacadas de Reino Unido─ la obra muestra la forma en la que los sanitarios pueden ser espacios privados y públicos a la vez. Lugares de intimidad tanto como de exhibición, de escondite o de encierro. Y, más aún, un sitio donde se puede aprender más sobre hermandad que en cualquier otro lugar. 

Rosie evoca anécdotas que han marcado su vida en momentos de lucha, evasión y aceptación, pero su relato es constantemente interrumpido por sonidos distantes pero persistentes, como el golpeteo en una puerta o el goteo de una tubería. Cosas que por sí mismas no son peligrosas, pero su insistencia violenta la paz de la protagonista. 

Pasó algo curioso en mi experiencia con la obra. Creo que empezó cuando Rosie saltó por el sonido de un golpe que no había llegado… un gesto precipitado que me dio la impresión de una reacción ensayada. Ahí vi a Reece Lyons por primera vez. Luego noté que la voz profunda de Rosie no cambia mientras expresa sus debates internos. Bueno, no la voz. Las inflexiones en la voz. Eso que nos hace sentir la cruzada emocional en las palabras de alguien. Su voz y su gesto mantienen una serenidad que no sugiere la inundación en potencia (metafórica y no) del baño donde se esconde, como música sin stacattos

Poco a poco esos detalles construyeron tres presencias ante mí, en lugar de una: primero Rosie y su sonrisa cautelosa; luego Lyons, cuya consciencia de sí misma es tan fuerte que por momentos la veía a ella tanto como a su personaje; y esto me llevaba a recordar a Alabanza como libretista de esas palabras. Así que no supe si fue Rosie o Lyons o Alabanza, pero sí sé que Overflow tuvo mi atención de inicio a fin. Las personalidades múltiples que veía, lejos de incomodarme, me llevaron a sentir que había una alegoría de todas las voces aludidas en ese discurso de transfobia, aunque fuera una alusión involuntaria. Según la BBC, los crímenes transfóbicos en Reino Unido se han cuadriplicado en los últimos 5 años, de 649 en 2014-2015 a 2,948 en 2019-2020. Y según Leni Morris (directora de GALOP, asociación especializada en violencia en la comunidad LGBTTQI+) sólo una de cada siete personas reporta estos crímenes. 

Rosie se pregunta por qué es necesario esperar a que la violencia se vuelva tangible para hacer algo al respecto. Nos habla de Charlotte, su mejor amiga, quien afirma estar dispuesta a intervenir cuando Rosie sufre de acoso en los baños públicos, pero al mismo tiempo mantiene amistades cuyos comportamientos hacen que Rosie se sienta alienada. ¿Acaso es congruente? ¿Qué implicaciones hay en ello? 

El momento en el que la presión estalla se tambaleó, mientras intercalaban la transmisión en vivo con escenas pregrabadas de Rosie rompiendo una tubería (…suspiro de frustración) y así se tropezó la catarsis a través de mi pantalla. Pero el texto de Alabanza y la dirección de Debbie Hannan logran mostrar el final del arco con una Rosie que golpea cañerías, avienta papel mojado, derrama agua en el lavabo… Una Rosie que pregunta al público si sería mejor prevenir una inundación en lugar de hacer gestión de daños. Es cierto, ¿por qué la costumbre de esperar la fuga de una grieta que lleva tiempo extendiendo su marca?

Una filosofía de vida que procuro adoptar es ser y dejar ser sin forzar. Así las cosas y las personas se construyen de acuerdo con su propio curso y yo las observo en silencio mientras me construyo en silencio. Pero de vez en cuando hay algo que penetra ese silencio y deja eco. Overflow fue eso para mí. El sonido del goteo en el Bush Theatre encontró un espacio en mi cabeza con golpecitos que han resonado desde esa función virtual. Vi la obra un 20 de enero, así que sin querer inauguré mi febrero, el mes de las personas transgénero + LGBT en Reino Unido, con el eco de la voz de Rosie. El mes ofreció espacios para compartir la perspectiva de voces que necesitan amplificarse más, y para reflexionar en las maneras en la que (nos) pensamos y construimos el entorno. 

En una charla para la Central School of Speech and Drama que impartió babirye bukilwa ─dramaturga e intérprete queer que escribe su nombre con minúsculas─, alguien hizo referencia a un comentario que hizo Cate Blanchett sobre su papel en Carol (me disculpo por mi falta de evidencia, sigo buscando la nota). Según señalaron en la charla, Blanchett dijo que nunca había recibido tantas preguntas sobre su identidad de género como cuando hizo esa película, pero que cuando ella lee el guion de un personaje más bien se enfoca en sus cualidades humanas y no en su género. bukilka afirma que la lógica detrás de un comentario como éste es injusta y que creer que puede no-pensarse en el género o raza es un privilegio exclusivo de la supremacía social de heterosexuales blancos. Es decir, un lujo que presupone una sociedad igualitaria que todavía no se logra. 

Y así, el eco de Overflow ha seguido. Cuando quise escribir sobre la obra, había pensado compartir la experiencia del teatro en línea, hablar de la trama, producción, iluminación, etcétera. Pero después de la parálisis ante una página en blanco me di cuenta de que no quería hablar de eso. Una vez más el teatro me mostró un espejo y tiró de mi barbilla para ver mi entorno reflejado en él.  Quise escribir de Overflow y no encontré palabras. Pero encontré la necesidad de buscarlas. 

Para seguir con la conversación sobre la experiencia trans, recomiendo los videos de ContraPoints, de Natalie Wynn, en YouTube. Natalie explora varios temas de política, raza, transgénero, etcétera y sus videos tienen un estilo teatralizado y contenido analítico con un toque de humor negro. Gran combo. Ella dice que su visión es muy particular y que el transgénero tiene muchas perspectivas, pero lo dejo por aquí, junto con Travis Alabanza y babirye bukilwa, para seguir sumando voces a la conversación. 

“Overflow”, de Travis Alabanza

Producción: Bush Theatre

Filmación: Umbrella Rooms

Dirección: Debbie Hannan

Dirección de movimiento: Annie-Lunnette Deakin Foster

Diseño de audio: Francis Botu

Diseño de iluminación: Jess Bernberg

Escenografía: Max Johns

Reparto: Reece Lyons

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