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Vivir sin sentir: un poema de Angélica Ortega

En mi cuerpo siento como avanzan, sí, 

como brincan segundo a segundo

las manecillas del reloj,

al mismo tiempo que amenazan

día a día mi presente temor.

Mañana al anochecer en mi vida

recaerá en el círculo vicioso

como si se tratase de un camino sin uso

con sus altibajos, vueltas y calles sin salida.

Sentir que siempre le hablase a sordos,

de mostrarme a ojos sin vista, 

de tocar a insensibles y percatarme

que la vida es dura, imprevista.

Como si mis líneas jamás se leyeran,

como si mi voz no se escuchara,

como si mi mente siempre tuviera 

una sorpresa, una duda, algo raro

que no entiendo cómo es posible

que pueda tener mi cabeza ocupada.

Date cuenta que me ves, ¿pero qué ves?

¿estás seguro de que me estás viendo en realidad?

Solo miras un holograma de mi vida,

Una mentira.

Vivir sin sentir,

caminar en la misma ruta,

ver siempre el mismo árbol,

la misma roca

darme cuenta que los años pasan

y que cada vez es más imposible

hallar solución a mi alma rota.

El amor es insuficiente,

siempre he sabido que solo es una ilusión,

una fantasía creada por la mente

que mantiene embobado el corazón.

Mañana al anochecer en mi vida

cuando me vuelva a dar cuenta

que siempre me he de encontrar callejones

sin salida

sabré que a pesar de hablar sin voz,

sin ver la realidad

sin siquiera estar segura de qué es verdad y qué es mentira

sostendré que la vida

es solo eso

solo vida.

Me he dado cuenta que a mi edad

eso es normal, cada cabeza es un mundo,

pero mi cabeza no es un mundo

mi cabeza es un multiverso, 

en el cual mi estado de ánimo es como el horizonte de sucesos

de un agujero negro

que distorsiona mi espacio, mi tiempo,

lo que dificulta distinguir lo que es real

de lo que simplemente es una ilusión,

solo me queda esto

que susurra mi alma a mi corazón.

No te puedo confesar mi verdad

solo sé que eres mi alma a la que le relato esto

es curioso pensar que hablo con alguien sabiendo que es falso

solo eso.

Mañana al anochecer en mi vida

al terminar este estruendor,

este ruidoso tic tac del reloj,

este salto, salto, salto, salto del segundero

amanecerá mi vida iluminada

por la oscuridad.

Es posible encontrar sentido a la vida

que solo es eso, vida

cuando te das cuenta que estás rodeado

lleno de nadie, sí, de nadie,

de sordos, ciegos, mudos:

esto es vivir sin sentir.

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